Si tuviera que hacer un recuento de lo que ha sido más importante en mi vida, tendría que incluir lo bueno y malo de ella. Voy a empezar por lo más difícil, lo malo: La falta de memoria para recordar tantos rostros, tantos corazones, tantas amistades encontradas en el camino... La falta de experiencia en la juventud, sobre todo para valorar y encontrar el sentido del por qué de esta vida. En lo bueno de mi vida tendría que incluir también mis fracasos ya que gracias a ellos aprendí a levantarme y mis éxitos que me dieron fuerza para seguir adelante.
| | Cuando niña, mis sueños eran con mi ángel de la guarda y con Dios, me encantaba jugar a la casita y soñar que era cantante. |
| De joven no podía contener las emociones que acaparaban mi cuerpo y mi mente. Esto era algo demasiado fuerte que no sabía cómo manejar. Lo más difícil era controlar el enamoramiento y las depresiones. | |
| | De mujer no perdía las esperanzas de ser madre aunque los doctores no me las daban. Dios me dio el regalo más grande, el estelar tan deseado: Ser madre. Y puso un ángel junto a mi al cual llamé Yendi. |
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